Wednesday, April 25, 2012

Leven anclas

Elsie y yo navegamos alegremente hacia la primavera.



Ya no es necesario el abrigo, un suéter basta, y cuando sales del edificio de la alberca te recibe un sol tenue pero suficientemente caliente para poder sentarte un rato afuera y dejar que el pelo se te seque sin ayuda de una pistola. El olor a pasto creciendo me hace soñar con venados y con una vida en el campo. Ayer llovió en la noche y se llevó lo que quedaba de nieve en el piso. Hoy me quité los zapatos y sentí la tierra.

Elsie tiene una historia personal, pero cada escritor que la ha habitado tiene la suya además de las miles que han nacido allí.


En la biblioteca descubrí un libro escrito por un mexicano sobre sus experiencias navegando  con Elsie. Dibujó un gran barco encima de una montaña para su portada. Para mi, Elsie es como yo, ha viajado, ha vivido muchas cosas pero se sigue sintiendo pequeña y muy joven. Le falta. Le falta todavía vivir su Gran Historia. Aunque no lo crean.

Ahora si, a navegar, señores. Que el mar está en su punto.

Tuesday, April 24, 2012

Blink

Anoche en la cena conocí a un compositor ruso-neoyorquino que vino a hacer la música para el espectáculo de danza. La coreógrafa es muy famosa pero yo nunca recuerdo su nombre. Mi nuevo amigo se llama Lev y después de la cena, junto con otra escritora, hicimos un tour nocturno de los estudios en el bosque. Es la primera vez que voy de noche y sentí miedo. Miedo de los animales pero también de tropezarme. Es un lugar muy oscuro. Es difícil acostumbrarse a la verdadera oscuridad, no como cuando en México se va la luz sino una oscuridad absoluta, penetrante. Lev me regaló un disco de la música que ha hecho para cine. Me enseñó fotos de sus dos hijitos y su esposa, y me dijo que aunque viven en Nueva York los niños sólo hablan en Ruso porque él quiere que así sea por ahora. Me cayó muy bien. Dice que conoce muchos músicos mexicanos y que es gran amigo de Alondra de la Parra.  La mejor coincidencia es que les conté que acababa de ver una película que me gustó mucho y que se llama "Another Earth". En cuanto dije el nombre de la película Lev soltó una gran carcajada rusa y me dijo que él había hecho parte de la música y que su esposa canta en ella. Me fascinan esas coincidencias. El se puso feliz y la verdad es que yo también.

Tuve pesadillas en la noche después de ver las noticias. Decidí que aquí sólo voy a leer libros de poesía y novelas de Douglas Copeland.

Hoy pasé el día sola.  Me fui caminando al pueblo, y esta vez tomé el camino más largo que el más largo. O sea que me perdí. Pero no me importó porque vi dónde viven  los verdaderos banffianos y leí las placas de las casas que me instruyeron sobre la historia de los habitantes. Comí allí y caminé y entré a todas las tiendas. Todas. No compré nada. Descubrí que la mayoría de los que atienden las boutiques son extranjeros, australianos y sudafricanos. Me pregunto por qué. Y todos además son guapísimos, muchos podrían ser modelos. Este lugar es muy extraño.

Ahorita vengo llegando de cenar con Erica y una pareja que ya conocíamos pero que son de los más recién llegados y nunca se me había antojado mucho platicar con ellos pero me cayeron muy bien. Hablamos de procesos de creación y me interesó mucho lo que la mujer me contaba porque ella escribe novela histórica. Luego Erica y yo, como siempre, nos quedamos platicando- cuando todos ya se habían ido- sobre lo que es parpadear. Me contó que  mientras parpadeas tu cerebro "rellena" lo que no estás viendo para darle continuidad a la visión. Las cámaras pierden el foco, nosotros no. Es una manera de reconfortarte. Y entonces empezamos, como siempre, en la tontería, a hacer voces de caricatura de lo que te dice tu cerebro. "Aquí sigo, aquí sigo". Yo no sabía que si parpadeas más largo frente a un animal, él hará lo mismo, te imitará, sobre todo los gatos, tigres y leones. Eso me parece maravilloso. O sea que de alguna manera ellos crean esa conexión contigo.

Sería interesante ver lo que realmente sucede cuando parpadeas, y la conexión entre percepción y el cerebro.  Me imagino que será un poco como un flip book. Lo otro que no sabía y que acabo de leer es que algunas personas con enfermedades mentales parpadean más seguido. Los esquizofrénicos parpadean más al igual que los  autistas. Las personas con parkisons y los niños parpadean muy poco.

Mañana volveré al trabajo con nuevos bríos después de mi día de vacación, ahora si con gran  intensidad.  Me voy a dormir temprano porque quiero ver el amanecer. No lo he visto y dicen que es magnífico.


Para despedirme de esta dulce noche pondré algo de una banda de happy punk que viene mucho al caso y que me pone feliz, porque me recuerda a mi otro hermano. El canadiense. Mi pequeño robot.

Monday, April 23, 2012

Silence, please.



Ayer fue un día casi sin palabras.

Resulta que la soledad es muda.

En la biblioteca abrí un libro de Margaret Atwood y las palabras de su poema "In the Secular Night " me persiguieron el resto del día. Mientras nadaba, el poema rondaba en el agua, daba vueltas a mi alrededor.

There is so much silence between the words,
you say. You say, The sensed absence
of God and the sensed presence
amount to much the same thing,
only in reverse.
You say, I have too much white clothing.
You start to hum.
Several hundred years ago
this could have been mysticism
or heresy. It isn’t now.
Outside there are sirens.
The century grinds on.

    En Inglés "mudo" y "tonto" son la misma palabra: dumb. Me pregunto por qué, si dicen que en realidad el silencio te hace mucho más consciente, por lo menos conciente de ti mismo, y eso ya es un gran avance hacia una vida inteligente. Tal vez sea cierto. Cuando había mucha gente aquí y me la pasaba platicando, difícilmente podría decirte qué fue lo que dije en todo el día. Hoy sé exactamente cuando hablé y qué dije ayer. Eso es muy interesante. Habría que economizar  palabras como lo hacemos con el dinero para saber qué fue lo que dijimos y de qué sirvió.

   Hablé en dos momentos nada más. En la tarde, mientras lavaba mi ropa, llegó el documentalista mexicano Alberto Becerril y le enseñé a sacar detergente de una maquinita y a encender la lavadora y la secadora, y luego en la noche en el restaurante cuando a mi amiga Erica y a mi,  por casualidad, nos tocó enfrente una escritora canadiense de nuestra edad que vivió cinco años en Japón. Nos cayó muy bien y felices   de encontrar una nueva amiga nos quedamos platicando un buen rato después del postre.

    A diferencia de otros días, en la noche más tarde, al revisarlos vi con mayor claridad las fallas en  mis cuentos, supe perfectamente cuales funcionan y cuales no funcionan y que tendré que re-escribir. Pensé también que me gustaría poder retomar la poesía después de terminar este libro, con un libro que se llamará: "Jack dice que su hermano es el mar" (o sea Jack Kerouac). Luego aparecieron en mi mente muchos títulos chistosos junto con tramas de novelas y la idea para un libro de foto con textos. Creo que en el silencio sí piensas más o tal vez tienes la oportunidad de reflexionarlas y así las ideas simplemente se van aclarando. No estás parloteando, no hay farfulleo si estás a solas, pero ¿para qué necesitas esa velocidad en el fluir de tus palabras?. Sin duda habrá  menos estupidez si hablas menos, aunque sea por  una mera cuestión de probabilidad.

   Empieza una nueva era en Banff. La del trabajo intenso. En silencio.

    Sólo al final de estas semanas de silencio que se aproximan podré decir si,  en efecto,  el silencio es realmente tan elocuente y  si  como me dice mi amiga María, en su maravillosa carta, adentro de la nada uno empieza de pronto a sentir que  las  palabras llegan en suaves susurros, claras y amorosas, para que se de por fin la verdadera felicidad, la sanación del espíritu.

    Espero ansiosa  mis propias respuestas.

Sunday, April 22, 2012

Un poco de silencio (y una canción)


Es un hecho: ya se fueron todos mis amigos. Todos salvo Erica. Habrá épocas así, me dijo Diana⎯ la compositora mexicana que tuve la suerte de conocer un par de días antes de que partiera de vuelta al DF.⎯ en que se va todo el mundo que conoces y que te cae bien y ese será el momento ideal para meterte en tu estudio y  ponerte a trabajar en serio. Me dijo que seguramente va a llegar también la hora en que me cuestione seriamente todo lo que estoy haciendo, con mi vida, con mi trabajo, porque estaré frente a él y no habrá manera de evadirme. Te cuestionas lo qué estás haciendo y hacia donde te diriges y para qué lo haces. No se me olvida su advertencia. En general pienso mucho en los lectores. Esos chavitos que me caen tan bien y con los que me relaciono tanto a nivel emocional, ¿qué necesitan?, ¿qué buscan en un libro?  Leer es un  juego tan chistoso. Tienes frente a ti una hoja con símbolos y esos símbolos te hacen creer que estás viendo cosas que no le pertenecen a tu imaginación.  Pienso en mi misma a esa edad. Los libros fueron mi educación sentimental y mi primer acercamiento a lo que significaba ser mujer. Todo era a través de los libros de Jane Austen,  Beverly Cleary, Judy Blume, las hermanas Bronte y Emily Dickinson.
Ayer escribí un cuento largo que me gustó. Era sobre una mujer mayor  a la que le dejan a cargo tres  sobrinos durante un par de semanas mientras los papás se van de vacaciones. Ella tiene una máquina del tiempo instalada en su baño. Este cuento tiene mucho de ciencia ficción, cosa que nunca había intentado escribir antes. Me estoy alejando de mi zona de confort en muchas áreas y creo que eso será lo más importante de este viaje; tener todo el tiempo del mundo y un gran sentimiento de tranquilidad para probar cosas nuevas. Si funciona el experimento es grandioso y si no también. Erica ha decidido internarse varios días en su estudio. Lleva ya dos días. Sólo por email intercambiamos textos como siempre, ahora sobre la percepción y la fenomenología.  Creo que yo  haré lo opuesto  a ella y salvo para las comidas en las que voy al restaurante, por razones de salud física y mental, el resto del día creo que estará dedicada a caminar en el bosque, nadar, leer, sacar libros de la biblioteca, escuchar música y escribir lo más posible pero en cualquier lugar, no sólo en el estudio porque a veces se siente forzado el escribir allí nada más. A veces escribo mejor caminando, sólo que tengo que llevar mi cuaderno a todos lados porque después se me olvida lo que escribí en el aire, en la nieve o en los árboles. Ahora me voy a la biblioteca y luego a la alberca a escribir sobre el agua y cantar esta canción que me recuerda a mi hermano, mi hogar.




Saturday, April 21, 2012

Mary vs. Pamela

 Ayer en la tarde me marcó al estudio mi amigo Gord, el indio canadiense o canadiense nativo que toca la guitarra y escribe. Me invitó a una fiesta con sus amigos del programa de escritores indígenas. Gord mide 2 metros, tiene el pelo negro, lacio muy largo (hasta la cintura) y aunque no usa plumas en el pelo  desde la primera vez que lo vi me dije: este hombre pertenece a alguna tribu de estos lares. Finalmente Alberta es "Indian country" y desde que llegué todos hablan de los espíritus de los indios de las montañas y de que este lugar fue bendecido por ellos y que por eso sueñas cosas tan raras y el tiempo pasa aquí de manera tan lenta, como si flotaras. Se ha hecho muy mi amigo, también, sin haber pasado mucho tiempo juntos pero hay una gran simpatía entre nosotros. En la noche fui a la fiesta y la verdad es que una parte de mi esperaba ver gente sentada en el piso en un círculo fumando una pipa y recitando poemas en un idioma incomprensible mientras hacían cantos a los espíritus de sus ancestros. Lo que vi fue gente con apariencia my canadiense, gueros, chaparros y altos, la mayoría de tez muy blanca, vestidos como yo. Si los hubiera visto en la calle jamás hubiera imaginado que fueran indígenas. Me sentí como una gran tonta porque yo siempre digo lo mismo de los estereotipos de los mexicanos y me siento indignada por la ignorancia de la gente: ¿Por qué los extranjeros creen que no hay mexicanos con apariencias diversas? Así estaba yo ayer como los gringos que esperan vernos con sombreros, botellas de tequila en mano y un burro estacionado en frente de la cantina. Lo que más me gustó de la fiesta fue  escucharlos tocar la guitarra y cantar canciones que yo conozco muy bien. Sobre todo de folk y música country. Tuve algunas conversaciones interesantes y quedé de verme hoy para caminar con una de las escritoras que me cayó muy bien para platicar sobre técnicas de sanación de los "elders" los sabios de su tribu. Un momento inolvidable  fue cuando una que viene de Ottawa nos contó que en el aeropuerto de Calgary en las tienditas para turistas venden figurines de indios nativos con sus canoas o levantando al aire una pipa, un hacha o algún otro instrumento de "los indios". En las tiendas en Banff sólo vi muchas piedras "bendecidas" y en todos lados los famosos "atrapa-sueños" de la cultura indígena local. Esta chava se moría de la risa y los demás le seguían el juego. Uno dijo que había inventando un porta papa fritas para canoas y que lo iba a patentar. Me cayeron muy bien y me divertí mucho en la fiesta, aunque sentí vergüenza, por mi tremenda ignorancia.

Regresé a mi cuarto y tenía un mensaje de Erica. Le marqué y  bajamos juntas a tomar un té de media noche. Le conté lo que me había pasado en la fiesta y ella me dijo que para ella los peores estereotipos son los auto-impuestos. Justo en ese momento entraron al café  los bailarines de la compañía que se presentará aquí  en junio y que lleva tres semanas ensayando todos los días sin descanso. Ellos son sin duda los que más trabajan en Banff. Siempre que los vemos decimos lo mismo: es chistoso como actúan. Caminan y hablan de una manera peculiar, como si alguien les  hubiera dicho: miren así son los bailarines y así deben conducirse ustedes. Como en las películas. A Erica y a mi nos causa mucha gracia. Pero cuando llegué a mi cuarto me puse a pensar en el estereotipo que yo he creado sobre mi persona; como mujer y como escritora. Soy una mezcla entre la novicia rebelde, Mary Poppins y alguna poeta trágica del siglo XIX. Nunca he pensado en mi misma como alguien que pueda cambiar, que pueda jugar a ser cualquier otra cosa, a hablar de manera distinta, aunque piense como pienso porque eso difícilmente, sin entrenamiento o terapia disciplinada, cambiará. Hoy me desperté y  decidí  que mientras esté aquí me probaré, como si fueran vestidos, otros estereotipos de mujeres. Como un experimento nada más. A ver  cual se me ve mejor.



Friday, April 20, 2012

El camino más largo

Tomamos el camino largo. Nos dijeron que era el más bonito, pero nunca nos imaginamos lo que nos esperaba. Esto es lo que vimos cuando llegamos a la carretera que debíamos cruzar para tomar el camino por el río hacia el centro del pueblo de Banff:




En el camino platicamos, nos reímos con chistes muy tontos, nos tomamos fotos y cantamos canciones de la novicia rebelde. El castillo que se ve a lo alto, y al que se llega a pie cruzando el río o subiendo la montaña se llama Banff Springs y Kubrik lo visitó para ver si le podía  funcionar como locación para "The Shining" pero no le gustó porque dijo que por dentro era "demasiado lúgubre".  Ahora está remodelado y dicen que es esplendoroso. Ya iré a conocerlo. 

Comimos en un restaurante griego en el centro del pueblo de Banff. Me gusta la palabra Souvlaki. Suena a felicidad.
Así la despedida de Ricky no fue triste sino una especie de celebración, un chiste como de los que se cuentan en las fiestas:

Una mexicana, un neoyorquino y una holandesa entran a un restaurante griego...





Thursday, April 19, 2012

Ring a ding ding


Ayer fue un día rico en emociones. Otra vez escribí muy poco: medio cuento.  Pero he decidido ser gentil conmigo. Hablé con Zsu por el Skype. Cuando hablamos me hace siempre feliz. Estamos haciendo un proyecto que se llama "I am". El proyecto consiste en que yo le envío fotos con caras de personas que conozco aquí y ella hace un perfil, como lo haría un escritor al prepararse para una novela, construyendo a sus personajes. El primer intento fue asombroso. Ella es psicoanalista y realmente tiene una percepción o una intuición increíble de como es la gente. Después de comer vine al barco a trabajar pero poquito después me vino a visitar un nuevo amigo poeta, residente de Banff también. Estábamos platicando cuando de pronto él vio un venado al lado del barco. Salimos y el venado se me acercó. Se me quedó mirando, fijamente, durante un buen rato. Yo le preguntaba cosas y me miraba con una expresión casi humana. Fue muy conmovedor.  No logré trabajar mucho porque después seguí platicando con mi amigo y finalmente a las 7 me fui corriendo para cambiarme e ir al concierto de Ricky en el club. Era un concierto de despedida porque se va mañana. Estoy tristísima. Al rato iremos al pueblito de Banff a comer Erica, él y yo. Desde hace días  nos hacemos llamar "The axis of evil" porque vistos desde arriba nuestros estudios crean un tríangulo  perfecto en el bosque y siempre estamos juntos.  Nos reímos del nombre porque en realidad  no podríamos ser más románticos y nos la pasamos recitando poemas y hablando de lo injusto que es el mundo. Yo creo que de ese eje yo soy la única mala, aunque Ricky me gana en lo burlón. El concierto fue un éxito rotundo. Con su buen humor y su calidez, su  música, los videos que presentó de sus óperas y como cada canción iba atada a una historia genial y a un poema extraordinario, era imposible que todo el público no quedara conmocionado. Al final del concierto le dimos una ovación de pie durante 10 minutos. Fuimos a cenar y se unieron algunos nuevos artistas de la colonia: Beth y Peter y algunos de los directores del Centro. Beth me contó que su sobrino hizo su doctorado en Paris sobre Proust y que al graduarse el chico vendió todos sus muebles, pinto las paredes vacías de blanco, compró una silla de plástico blanca y la colocó en el centro de la habitación más grande. Luego pasó días en la silla leyendo "El camino de Swann". La imagen me gustó mucho aunque me preocupó un poco la salud mental del sobrino de Beth. Luego Erica y yo acompañamos a Ricky a su cuarto para platicar un poco más y comentar los detalles del concierto. El estaba feliz. Dijo que ha sido de sus conciertos favoritos y es extraño eso porque ha tocado en Broadway, en las salas de Opera mas importantes del mundo y ha sido aclamado por luminarias de la música, pero él dice que en Banff, algo especial sucede. Yo creo que es él el que es especial. He decidido presentárselos aquí. Este es Ricky Ian Gordon con una composición suya para una obra musical de Broadway, para piano a cuatro manos, y él bailando y cambiando las páginas para sus dos amigos pianistas. Ustedes dirán.